

El ajuste coincide con un entorno comercial más exigente, marcado por la fortaleza del euro, mayor oferta de competidores como Nueva Zelanda y Estados Unidos y nuevos aranceles que presionan las exportaciones comunitarias.
En España, el contexto es especialmente sensible: la inflación acumulada desde 2020 supera el 22%, frente a un alza salarial cercana al 17%, reduciendo la renta real de los hogares. El consumo total de lácteos se mantiene, aunque la leche líquida cae en volumen mientras queso y fermentados resisten mejor.
España mantiene además un déficit estructural del 30% en producción de leche, lo que refuerza la necesidad de estabilidad, previsibilidad y sostenibilidad económica para toda la cadena.


El ajuste coincide con un entorno comercial más exigente, marcado por la fortaleza del euro, mayor oferta de competidores como Nueva Zelanda y Estados Unidos y nuevos aranceles que presionan las exportaciones comunitarias.
En España, el contexto es especialmente sensible: la inflación acumulada desde 2020 supera el 22%, frente a un alza salarial cercana al 17%, reduciendo la renta real de los hogares. El consumo total de lácteos se mantiene, aunque la leche líquida cae en volumen mientras queso y fermentados resisten mejor.
España mantiene además un déficit estructural del 30% en producción de leche, lo que refuerza la necesidad de estabilidad, previsibilidad y sostenibilidad económica para toda la cadena.