

La caída rompe una etapa de estabilidad iniciada a finales de 2022, cuando la demanda se movía entre 9,6 y 9,9 millones de hectolitros pese al impacto de la inflación alimentaria superior al 20% acumulado en los últimos años.
El ejercicio arrancó con señales positivas: enero superó los 710.000 hectolitros, marzo 800.000 y abril 880.000, pero desde julio la tendencia se debilitó hasta cerrar noviembre con 850.000 hectolitros y un retroceso del 10,3%.
Por canales, la Hostelería crece un 0,6% en volumen y un 1,3% en valor, con precios medios al alza, mientras Alimentación mantiene incrementos del 2,9% por litro, reflejando tensión en costes y una demanda más selectiva.


La caída rompe una etapa de estabilidad iniciada a finales de 2022, cuando la demanda se movía entre 9,6 y 9,9 millones de hectolitros pese al impacto de la inflación alimentaria superior al 20% acumulado en los últimos años.
El ejercicio arrancó con señales positivas: enero superó los 710.000 hectolitros, marzo 800.000 y abril 880.000, pero desde julio la tendencia se debilitó hasta cerrar noviembre con 850.000 hectolitros y un retroceso del 10,3%.
Por canales, la Hostelería crece un 0,6% en volumen y un 1,3% en valor, con precios medios al alza, mientras Alimentación mantiene incrementos del 2,9% por litro, reflejando tensión en costes y una demanda más selectiva.