

Según la OIVE y los datos del INFOVI, la producción de vino baja un 7%, el consumo nacional cae un 4,3% y las exportaciones retroceden cerca de un 8%.
También disminuyen las existencias y el vino destinado a destilación.
El sector afronta así un escenario de menor producción y menor demanda, mientras aumenta la presión sobre la rentabilidad de muchas bodegas.
El vino español atraviesa una campaña compleja marcada por el retroceso simultáneo de producción, consumo y exportaciones.
Los últimos datos publicados por la OIVE a partir del sistema INFOVI reflejan una caída acumulada del 7,1% en la producción de vino durante los ocho primeros meses de la campaña 2025/26, situándose en 28,9 millones de hectolitros.
La producción de mosto muestra un descenso todavía más acusado, con una caída superior al 27%.
Al mismo tiempo, las existencias de vino y mosto también disminuyen respecto al año anterior, reflejando un mercado con menor disponibilidad de producto pero que, aun así, continúa mostrando debilidad en la demanda.
Uno de los datos que más preocupa al sector es la evolución del consumo nacional.
El consumo interanual de vino en España cae un 4,3%, situándose en torno a 9,3 millones de hectolitros, consolidando una tendencia que el sector lleva años intentando revertir.
Las exportaciones tampoco logran sostener el mercado exterior.
En los primeros meses de campaña, las ventas internacionales de vino español retroceden cerca de un 8% en volumen y casi un 7% en valor.
Además, cae con fuerza el vino destinado a destilación y vinagrería, otro indicador de menor actividad en determinadas salidas industriales del sector.
Todo ello dibuja un escenario de gran presión para muchas bodegas, especialmente en un contexto de aumento de costes, transformación del consumo y competencia internacional creciente.
El gran desafío para el vino español ya no es solo producir.
Es recuperar valor, consumo y posicionamiento dentro y fuera de España.


Según la OIVE y los datos del INFOVI, la producción de vino baja un 7%, el consumo nacional cae un 4,3% y las exportaciones retroceden cerca de un 8%.
También disminuyen las existencias y el vino destinado a destilación.
El sector afronta así un escenario de menor producción y menor demanda, mientras aumenta la presión sobre la rentabilidad de muchas bodegas.
El vino español atraviesa una campaña compleja marcada por el retroceso simultáneo de producción, consumo y exportaciones.
Los últimos datos publicados por la OIVE a partir del sistema INFOVI reflejan una caída acumulada del 7,1% en la producción de vino durante los ocho primeros meses de la campaña 2025/26, situándose en 28,9 millones de hectolitros.
La producción de mosto muestra un descenso todavía más acusado, con una caída superior al 27%.
Al mismo tiempo, las existencias de vino y mosto también disminuyen respecto al año anterior, reflejando un mercado con menor disponibilidad de producto pero que, aun así, continúa mostrando debilidad en la demanda.
Uno de los datos que más preocupa al sector es la evolución del consumo nacional.
El consumo interanual de vino en España cae un 4,3%, situándose en torno a 9,3 millones de hectolitros, consolidando una tendencia que el sector lleva años intentando revertir.
Las exportaciones tampoco logran sostener el mercado exterior.
En los primeros meses de campaña, las ventas internacionales de vino español retroceden cerca de un 8% en volumen y casi un 7% en valor.
Además, cae con fuerza el vino destinado a destilación y vinagrería, otro indicador de menor actividad en determinadas salidas industriales del sector.
Todo ello dibuja un escenario de gran presión para muchas bodegas, especialmente en un contexto de aumento de costes, transformación del consumo y competencia internacional creciente.
El gran desafío para el vino español ya no es solo producir.
Es recuperar valor, consumo y posicionamiento dentro y fuera de España.