

El dato: la inflación repunta al 3,4% en marzo, impulsada por la energía, mientras el crecimiento económico se desacelera al 2,8%. Aunque los alimentos moderan su subida, la presión sigue latente.
Porque el problema no es solo el precio… es el efecto en cascada: energía, fertilizantes, logística… todo sube. Y mientras tanto, el consumo empieza a mostrar señales de agotamiento.
A esto se suman retos estructurales: baja productividad, absentismo récord y una regulación que se triplica en cinco años. Porque aquí está la clave: el sector no solo gestiona una crisis… está operando en un nuevo entorno económico mucho más inestable.
El análisis presentado por AECOC dibuja un escenario de transición para el gran consumo en España. La economía mantiene crecimiento, pero pierde impulso en un contexto marcado por la volatilidad energética derivada del conflicto geopolítico. Este factor vuelve a situar la inflación como un riesgo relevante, aunque con un origen claramente externo.
El comportamiento del consumidor añade complejidad. Aunque el empleo se mantiene, el consumo muestra signos de moderación y una mayor prudencia, lo que limita la capacidad del sector para trasladar costes.
A nivel estructural, los desafíos son profundos. La baja productividad sigue alejando a España de Europa, mientras el absentismo alcanza niveles récord con un impacto directo en la competitividad. A esto se suma un entorno regulatorio cada vez más complejo, que incrementa costes y dificulta la planificación empresarial, especialmente para pymes.
El sector reclama estabilidad normativa, mejoras en competitividad y una estrategia a largo plazo que permita afrontar un entorno donde la energía y la incertidumbre marcarán el ritmo.


El dato: la inflación repunta al 3,4% en marzo, impulsada por la energía, mientras el crecimiento económico se desacelera al 2,8%. Aunque los alimentos moderan su subida, la presión sigue latente.
Porque el problema no es solo el precio… es el efecto en cascada: energía, fertilizantes, logística… todo sube. Y mientras tanto, el consumo empieza a mostrar señales de agotamiento.
A esto se suman retos estructurales: baja productividad, absentismo récord y una regulación que se triplica en cinco años. Porque aquí está la clave: el sector no solo gestiona una crisis… está operando en un nuevo entorno económico mucho más inestable.
El análisis presentado por AECOC dibuja un escenario de transición para el gran consumo en España. La economía mantiene crecimiento, pero pierde impulso en un contexto marcado por la volatilidad energética derivada del conflicto geopolítico. Este factor vuelve a situar la inflación como un riesgo relevante, aunque con un origen claramente externo.
El comportamiento del consumidor añade complejidad. Aunque el empleo se mantiene, el consumo muestra signos de moderación y una mayor prudencia, lo que limita la capacidad del sector para trasladar costes.
A nivel estructural, los desafíos son profundos. La baja productividad sigue alejando a España de Europa, mientras el absentismo alcanza niveles récord con un impacto directo en la competitividad. A esto se suma un entorno regulatorio cada vez más complejo, que incrementa costes y dificulta la planificación empresarial, especialmente para pymes.
El sector reclama estabilidad normativa, mejoras en competitividad y una estrategia a largo plazo que permita afrontar un entorno donde la energía y la incertidumbre marcarán el ritmo.