

Pero el dato clave es otro: la demanda se modera.
El crecimiento se apoya en Alimentación y Frescos, mientras categorías como pescado o marisco caen, y bebidas como vino o espirituosos pierden fuerza.
Además, el adelanto de la Semana Santa distorsiona el consumo, con más salidas y menos reposición en los hogares.
Y hay un cambio estructural claro: la marca blanca crece más del doble que la de fabricante.
Porque aquí está la clave: el consumidor sigue gastando… pero cada vez elige más dónde y cómo hacerlo.
El comportamiento del gran consumo en marzo refleja una transición hacia un escenario de mayor contención. Aunque el crecimiento en valor se mantiene, la menor intensidad en la demanda apunta a un consumidor más prudente, condicionado por el contexto económico y factores puntuales como el calendario.
El peso de Alimentación y Frescos confirma que las categorías esenciales siguen siendo el motor del gasto, pero también evidencia que el crecimiento se apoya cada vez más en el precio, especialmente en frescos.
La caída en categorías como pescado, marisco o bebidas alcohólicas refuerza la idea de ajuste en el gasto, priorizando productos básicos frente a otros más discrecionales.
En paralelo, el avance de la marca de distribuidor refleja una búsqueda clara de eficiencia por parte del consumidor, que compara más y optimiza su cesta. Esta tendencia, ya consolidada, seguirá marcando la estrategia del retail y de los fabricantes en los próximos meses.


Pero el dato clave es otro: la demanda se modera.
El crecimiento se apoya en Alimentación y Frescos, mientras categorías como pescado o marisco caen, y bebidas como vino o espirituosos pierden fuerza.
Además, el adelanto de la Semana Santa distorsiona el consumo, con más salidas y menos reposición en los hogares.
Y hay un cambio estructural claro: la marca blanca crece más del doble que la de fabricante.
Porque aquí está la clave: el consumidor sigue gastando… pero cada vez elige más dónde y cómo hacerlo.
El comportamiento del gran consumo en marzo refleja una transición hacia un escenario de mayor contención. Aunque el crecimiento en valor se mantiene, la menor intensidad en la demanda apunta a un consumidor más prudente, condicionado por el contexto económico y factores puntuales como el calendario.
El peso de Alimentación y Frescos confirma que las categorías esenciales siguen siendo el motor del gasto, pero también evidencia que el crecimiento se apoya cada vez más en el precio, especialmente en frescos.
La caída en categorías como pescado, marisco o bebidas alcohólicas refuerza la idea de ajuste en el gasto, priorizando productos básicos frente a otros más discrecionales.
En paralelo, el avance de la marca de distribuidor refleja una búsqueda clara de eficiencia por parte del consumidor, que compara más y optimiza su cesta. Esta tendencia, ya consolidada, seguirá marcando la estrategia del retail y de los fabricantes en los próximos meses.