

El indicador se encuentra además un 22,7% por debajo del máximo histórico registrado en marzo de 2022, reflejando la progresiva normalización de los mercados tras la crisis inflacionaria global.
Los cereales subieron ligeramente hasta 107,5 puntos, aunque siguen un 3,9% por debajo del año anterior, con estabilidad en trigo y maíz y un alza del 1,8% en el arroz por mayor demanda internacional. Los aceites vegetales repuntaron un 2,1% mensual y superan en un 10,2% el nivel de hace un año, impulsados por palma, soja y girasol.
En contraste, los lácteos cayeron un 5% y acumulan siete meses de descensos, mientras que carne y azúcar también retrocedieron, moderando la presión sobre la factura alimentaria mundial.


El indicador se encuentra además un 22,7% por debajo del máximo histórico registrado en marzo de 2022, reflejando la progresiva normalización de los mercados tras la crisis inflacionaria global.
Los cereales subieron ligeramente hasta 107,5 puntos, aunque siguen un 3,9% por debajo del año anterior, con estabilidad en trigo y maíz y un alza del 1,8% en el arroz por mayor demanda internacional. Los aceites vegetales repuntaron un 2,1% mensual y superan en un 10,2% el nivel de hace un año, impulsados por palma, soja y girasol.
En contraste, los lácteos cayeron un 5% y acumulan siete meses de descensos, mientras que carne y azúcar también retrocedieron, moderando la presión sobre la factura alimentaria mundial.