

El nuevo consumidor compara precios, lee reseñas, valida en redes sociales y penaliza experiencias lentas o poco transparentes. Exige rapidez, claridad y simplicidad. La personalización pasa de valor añadido a expectativa básica, pero solo si es útil y respetuosa con los datos.
La omnicanalidad se convierte en estándar: comprar online, recoger en tienda y devolver sin fricciones. La sostenibilidad deja de ser discurso y se transforma en condición de compra, con tolerancia cero al greenwashing.
En España, el consumo es más racional: mayor planificación del gasto, orientación al valor percibido y exigencia de coherencia entre precio, experiencia y promesa de marca.


El nuevo consumidor compara precios, lee reseñas, valida en redes sociales y penaliza experiencias lentas o poco transparentes. Exige rapidez, claridad y simplicidad. La personalización pasa de valor añadido a expectativa básica, pero solo si es útil y respetuosa con los datos.
La omnicanalidad se convierte en estándar: comprar online, recoger en tienda y devolver sin fricciones. La sostenibilidad deja de ser discurso y se transforma en condición de compra, con tolerancia cero al greenwashing.
En España, el consumo es más racional: mayor planificación del gasto, orientación al valor percibido y exigencia de coherencia entre precio, experiencia y promesa de marca.