

Además, dos de cada tres estarían dispuestos a pagar un precio superior por productos locales y procedentes de pequeños agricultores.
Pero hay un reto pendiente.
El consumidor valora la agricultura, reconoce su importancia y exige más transparencia. Sin embargo, el precio sigue marcando muchas decisiones de compra.
El origen de los alimentos se está convirtiendo en uno de los factores más influyentes en la decisión de compra. Según el último Barómetro de Frutas y Hortalizas de AECOC Shopperview, los consumidores valoran cada vez más conocer dónde y cómo se producen los alimentos que llegan a su mesa.
La tendencia es especialmente visible en frutas y hortalizas. Más del 70% de los compradores presta atención a la procedencia del producto y el 74% muestra preferencia por alimentos cultivados en España, incluso cuando presentan un precio superior respecto a otras alternativas.
La producción local también gana peso. Dos de cada tres consumidores afirman estar dispuestos a pagar más por productos procedentes de pequeños agricultores, reforzando conceptos como cercanía, confianza, sostenibilidad y apoyo a la economía rural.
Además, la transparencia se convierte en una demanda creciente. El 66% de los consumidores quiere información sobre el origen, los métodos de cultivo y la trazabilidad de los productos que adquiere.
Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto algunas contradicciones. Aunque la mayoría reconoce el valor estratégico de la agricultura y considera que es fundamental para la economía y la alimentación saludable, el precio continúa siendo uno de los principales condicionantes en la decisión final de compra.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Porque el origen se está convirtiendo en un factor competitivo. Los consumidores valoran cada vez más la producción local, la sostenibilidad y la transparencia, aspectos que pueden ayudar al sector a diferenciarse más allá del precio y a generar mayor valor añadido.


Además, dos de cada tres estarían dispuestos a pagar un precio superior por productos locales y procedentes de pequeños agricultores.
Pero hay un reto pendiente.
El consumidor valora la agricultura, reconoce su importancia y exige más transparencia. Sin embargo, el precio sigue marcando muchas decisiones de compra.
El origen de los alimentos se está convirtiendo en uno de los factores más influyentes en la decisión de compra. Según el último Barómetro de Frutas y Hortalizas de AECOC Shopperview, los consumidores valoran cada vez más conocer dónde y cómo se producen los alimentos que llegan a su mesa.
La tendencia es especialmente visible en frutas y hortalizas. Más del 70% de los compradores presta atención a la procedencia del producto y el 74% muestra preferencia por alimentos cultivados en España, incluso cuando presentan un precio superior respecto a otras alternativas.
La producción local también gana peso. Dos de cada tres consumidores afirman estar dispuestos a pagar más por productos procedentes de pequeños agricultores, reforzando conceptos como cercanía, confianza, sostenibilidad y apoyo a la economía rural.
Además, la transparencia se convierte en una demanda creciente. El 66% de los consumidores quiere información sobre el origen, los métodos de cultivo y la trazabilidad de los productos que adquiere.
Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto algunas contradicciones. Aunque la mayoría reconoce el valor estratégico de la agricultura y considera que es fundamental para la economía y la alimentación saludable, el precio continúa siendo uno de los principales condicionantes en la decisión final de compra.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Porque el origen se está convirtiendo en un factor competitivo. Los consumidores valoran cada vez más la producción local, la sostenibilidad y la transparencia, aspectos que pueden ayudar al sector a diferenciarse más allá del precio y a generar mayor valor añadido.