

En los últimos tres años ha crecido un 18%, impulsado por sectores como el envase, la automoción y la construcción.
Además, España se consolida como una potencia europea en reciclaje, concentrando el 15% de toda la capacidad instalada de la Unión Europea.
La industria española del plástico afronta uno de los mayores procesos de transformación de su historia. La adaptación a la economía circular, las nuevas normativas europeas y la creciente competencia internacional están obligando al sector a reinventarse sin perder competitividad.
A pesar de ello, España mantiene una posición destacada gracias a su capacidad industrial, su liderazgo en reciclaje y una creciente apuesta por tecnologías como la inteligencia artificial, la automatización y los gemelos digitales.
El desafío ahora será equilibrar sostenibilidad, rentabilidad e innovación en un contexto marcado por el aumento de costes, la incertidumbre geopolítica y una competencia global cada vez más intensa.


En los últimos tres años ha crecido un 18%, impulsado por sectores como el envase, la automoción y la construcción.
Además, España se consolida como una potencia europea en reciclaje, concentrando el 15% de toda la capacidad instalada de la Unión Europea.
La industria española del plástico afronta uno de los mayores procesos de transformación de su historia. La adaptación a la economía circular, las nuevas normativas europeas y la creciente competencia internacional están obligando al sector a reinventarse sin perder competitividad.
A pesar de ello, España mantiene una posición destacada gracias a su capacidad industrial, su liderazgo en reciclaje y una creciente apuesta por tecnologías como la inteligencia artificial, la automatización y los gemelos digitales.
El desafío ahora será equilibrar sostenibilidad, rentabilidad e innovación en un contexto marcado por el aumento de costes, la incertidumbre geopolítica y una competencia global cada vez más intensa.