

En 2025, sus ventas cayeron un 7% en volumen. La razón es clara: sigue costando más del doble que la carne convencional en España.
Sin embargo, el interés del consumidor permanece. Uno de cada cinco hogares compró carne vegetal durante el último año y productos como el tofu y el seitán aumentaron sus ventas un 8,6%.
El reto ya no es generar interés. El reto es lograr precios competitivos.
España dispone de una potente industria agroalimentaria y podría convertirse en uno de los referentes europeos en proteínas alternativas, con un mercado potencial estimado en 6.700 millones de euros para 2040.
Pero para alcanzar ese escenario será necesario aumentar la inversión en I+D, mejorar la eficiencia productiva y reducir la diferencia de precio frente a las proteínas tradicionales.


En 2025, sus ventas cayeron un 7% en volumen. La razón es clara: sigue costando más del doble que la carne convencional en España.
Sin embargo, el interés del consumidor permanece. Uno de cada cinco hogares compró carne vegetal durante el último año y productos como el tofu y el seitán aumentaron sus ventas un 8,6%.
El reto ya no es generar interés. El reto es lograr precios competitivos.
España dispone de una potente industria agroalimentaria y podría convertirse en uno de los referentes europeos en proteínas alternativas, con un mercado potencial estimado en 6.700 millones de euros para 2040.
Pero para alcanzar ese escenario será necesario aumentar la inversión en I+D, mejorar la eficiencia productiva y reducir la diferencia de precio frente a las proteínas tradicionales.