

Las exportaciones tampoco acompañan y se reducen cerca de un 10% en los nueve primeros meses de campaña, superando los 12 millones de hectolitros vendidos al exterior.
A pesar de ello, las existencias de vino siguen situándose por encima de los 35 millones de hectolitros.
Menos producción, menos consumo y menos exportaciones. Tres señales que obligan al sector a mirar con atención los próximos meses.
Los datos de la campaña 2025/26 reflejan una desaceleración generalizada del sector del vino. La menor cosecha ha reducido la producción de vino y mosto, pero la caída de la demanda, tanto dentro como fuera de España, está teniendo un impacto aún mayor en el mercado.
El consumo nacional continúa perdiendo volumen, mientras las exportaciones sufren el efecto de una demanda internacional más débil y un entorno comercial marcado por la incertidumbre económica y las tensiones en algunos mercados.
Aun así, España mantiene una importante capacidad productiva y un elevado volumen de existencias que permitirán afrontar la próxima campaña con cierta estabilidad. El gran desafío será recuperar el dinamismo comercial y conectar con un consumidor cada vez más cambiante.


Las exportaciones tampoco acompañan y se reducen cerca de un 10% en los nueve primeros meses de campaña, superando los 12 millones de hectolitros vendidos al exterior.
A pesar de ello, las existencias de vino siguen situándose por encima de los 35 millones de hectolitros.
Menos producción, menos consumo y menos exportaciones. Tres señales que obligan al sector a mirar con atención los próximos meses.
Los datos de la campaña 2025/26 reflejan una desaceleración generalizada del sector del vino. La menor cosecha ha reducido la producción de vino y mosto, pero la caída de la demanda, tanto dentro como fuera de España, está teniendo un impacto aún mayor en el mercado.
El consumo nacional continúa perdiendo volumen, mientras las exportaciones sufren el efecto de una demanda internacional más débil y un entorno comercial marcado por la incertidumbre económica y las tensiones en algunos mercados.
Aun así, España mantiene una importante capacidad productiva y un elevado volumen de existencias que permitirán afrontar la próxima campaña con cierta estabilidad. El gran desafío será recuperar el dinamismo comercial y conectar con un consumidor cada vez más cambiante.