

Pero, al mismo tiempo, el negocio agrícola sigue activo. Solo en el primer semestre de 2025, España compró a Israel más de 63 millones de euros en productos agrarios:
hortalizas, frutas, semillas y tecnología de riego.
Es decir: baja la inversión directa… pero se mantiene —e incluso crece— la dependencia comercial y tecnológica. El modelo israelí en agricultura no pasa tanto por comprar tierra… sino por vender tecnología, insumos y conocimiento agrícola.
Riego, fertilización, protección de cultivos. Ahí es donde está el verdadero negocio. La clave no es quién invierte más dinero en el campo… sino quién controla cómo se produce.
Y ahí, Israel sigue teniendo un papel estratégico.
La pregunta es clara:
¿Estamos ante una menor influencia… o ante un cambio silencioso en la forma de dominar el sector?


Pero, al mismo tiempo, el negocio agrícola sigue activo. Solo en el primer semestre de 2025, España compró a Israel más de 63 millones de euros en productos agrarios:
hortalizas, frutas, semillas y tecnología de riego.
Es decir: baja la inversión directa… pero se mantiene —e incluso crece— la dependencia comercial y tecnológica. El modelo israelí en agricultura no pasa tanto por comprar tierra… sino por vender tecnología, insumos y conocimiento agrícola.
Riego, fertilización, protección de cultivos. Ahí es donde está el verdadero negocio. La clave no es quién invierte más dinero en el campo… sino quién controla cómo se produce.
Y ahí, Israel sigue teniendo un papel estratégico.
La pregunta es clara:
¿Estamos ante una menor influencia… o ante un cambio silencioso en la forma de dominar el sector?