Koppert avisa al sector citrícola: el ‘efecto choque’ ya no funciona
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Koppert avisa al sector citrícola: el ‘efecto choque’ ya no funciona

Global
May 15
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El control biológico gana terreno en cítricos mientras desaparecen materias activas químicas.

Koppert defiende que el futuro pasa por dejar atrás el llamado “efecto choque” y apostar por estrategias preventivas basadas en monitoreo, enemigos naturales y equilibrio del cultivo.

Soluciones biológicas contra plagas como cotonet o piojo rojo ya están demostrando eficacias competitivas en campo. El cambio, aseguran los expertos, ya no es una opción: es una transición inevitable para el cítrico europeo.

El sector citrícola europeo atraviesa una transformación profunda en la gestión de plagas. La retirada progresiva de materias activas químicas y la creciente presión regulatoria están obligando a replantear el modelo tradicional de protección vegetal.

En este nuevo escenario, Koppert defiende una idea clara: abandonar la búsqueda del “efecto choque” y avanzar hacia estrategias preventivas basadas en control biológico, monitoreo y manejo integrado.

Según Juan Antonio Esclápez, experto en cítricos de Koppert en la Comunidad Valenciana, el agricultor debe pasar de actuar cuando el problema ya es visible a trabajar desde la anticipación y el equilibrio biológico del cultivo.

La clave está en integrar enemigos naturales, microbiología y bioestimulación desde el inicio de la campaña. Y los resultados empiezan a consolidarse en campo. Soluciones biológicas para plagas como el cotonet o el piojo rojo de California ya muestran niveles de eficacia altamente competitivos frente a tratamientos convencionales.

Pero el reto no es solo técnico.
También es cultural.

Durante décadas, gran parte del sector se acostumbró a respuestas rápidas y visibles mediante tratamientos químicos de choque. El control biológico, sin embargo, exige estrategia, seguimiento y continuidad.

Además, el mercado empuja en la misma dirección. La reducción de residuos, la sostenibilidad y las exigencias de exportación convierten al control biológico en una herramienta cada vez más importante para mantener competitividad internacional.

El gran cambio no es únicamente cómo se controla la plaga.
Es cómo cambia la forma de entender la agricultura.

Redacción ADN TV
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Generadora de contenidos audiovisuales para diferentes plataformas, produce desde la óptica de las necesidades de las personas que consumen información.

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El control biológico gana terreno en cítricos mientras desaparecen materias activas químicas.

Koppert defiende que el futuro pasa por dejar atrás el llamado “efecto choque” y apostar por estrategias preventivas basadas en monitoreo, enemigos naturales y equilibrio del cultivo.

Soluciones biológicas contra plagas como cotonet o piojo rojo ya están demostrando eficacias competitivas en campo. El cambio, aseguran los expertos, ya no es una opción: es una transición inevitable para el cítrico europeo.

El sector citrícola europeo atraviesa una transformación profunda en la gestión de plagas. La retirada progresiva de materias activas químicas y la creciente presión regulatoria están obligando a replantear el modelo tradicional de protección vegetal.

En este nuevo escenario, Koppert defiende una idea clara: abandonar la búsqueda del “efecto choque” y avanzar hacia estrategias preventivas basadas en control biológico, monitoreo y manejo integrado.

Según Juan Antonio Esclápez, experto en cítricos de Koppert en la Comunidad Valenciana, el agricultor debe pasar de actuar cuando el problema ya es visible a trabajar desde la anticipación y el equilibrio biológico del cultivo.

La clave está en integrar enemigos naturales, microbiología y bioestimulación desde el inicio de la campaña. Y los resultados empiezan a consolidarse en campo. Soluciones biológicas para plagas como el cotonet o el piojo rojo de California ya muestran niveles de eficacia altamente competitivos frente a tratamientos convencionales.

Pero el reto no es solo técnico.
También es cultural.

Durante décadas, gran parte del sector se acostumbró a respuestas rápidas y visibles mediante tratamientos químicos de choque. El control biológico, sin embargo, exige estrategia, seguimiento y continuidad.

Además, el mercado empuja en la misma dirección. La reducción de residuos, la sostenibilidad y las exigencias de exportación convierten al control biológico en una herramienta cada vez más importante para mantener competitividad internacional.

El gran cambio no es únicamente cómo se controla la plaga.
Es cómo cambia la forma de entender la agricultura.

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