

Hoy dedicamos apenas 24 minutos al día a cocinar y un 41% de los consumidores reconoce que come habitualmente con prisas.
El precio, la rapidez y la comodidad impulsan este cambio. De hecho, el listo para comer ya no compite solo con restaurantes o delivery. Su verdadero rival es cada vez más el plato casero tradicional.
El 78% del consumo de platos preparados se realiza en casa y categorías como el listo para comer están creciendo a costa de las recetas elaboradas desde cero. Este fenómeno obliga a fabricantes, distribuidores y productores a replantear su estrategia, porque la competencia ya no se limita a productos similares, sino a cualquier alternativa capaz de ahorrar tiempo al consumidor.
La batalla del futuro no será solo por el producto. Será por el tiempo.


Hoy dedicamos apenas 24 minutos al día a cocinar y un 41% de los consumidores reconoce que come habitualmente con prisas.
El precio, la rapidez y la comodidad impulsan este cambio. De hecho, el listo para comer ya no compite solo con restaurantes o delivery. Su verdadero rival es cada vez más el plato casero tradicional.
El 78% del consumo de platos preparados se realiza en casa y categorías como el listo para comer están creciendo a costa de las recetas elaboradas desde cero. Este fenómeno obliga a fabricantes, distribuidores y productores a replantear su estrategia, porque la competencia ya no se limita a productos similares, sino a cualquier alternativa capaz de ahorrar tiempo al consumidor.
La batalla del futuro no será solo por el producto. Será por el tiempo.