

La respuesta está clara: más búsqueda de ofertas, más comparación de precios y compras cada vez más planificadas. Pero hay un dato llamativo: el consumidor no solo busca ahorrar. También apuesta por calidad, salud y productos de origen nacional.
Porque hoy la batalla en el supermercado no se libra solo por el precio, sino también por el valor percibido.
Los consumidores visitan más establecimientos, comparan precios con mayor frecuencia y aprovechan promociones para contener el gasto. Sin embargo, al mismo tiempo crece la demanda de productos que aporten valor añadido, especialmente aquellos relacionados con la salud, la nutrición, la sostenibilidad y el origen nacional.
El estudio también refleja cómo la tecnología está transformando la relación entre consumidores y marcas. El uso de inteligencia artificial, herramientas digitales y códigos QR permite acceder a más información antes de comprar, generando un comprador más informado y exigente.
Para el sector agroalimentario esto supone un doble desafío: seguir siendo competitivo en precio sin renunciar a la diferenciación, la calidad y la innovación. En un mercado cada vez más polarizado, las empresas que mejor entiendan este nuevo equilibrio entre ahorro y valor tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Porque confirma una transformación profunda del consumo en España. Los hogares siguen ajustando sus presupuestos, pero al mismo tiempo exigen productos que aporten calidad, bienestar y confianza.
Para agricultores, industrias alimentarias y distribución, el reto ya no es solo competir en precio. También deben responder a un consumidor más informado, más selectivo y cada vez más exigente.


La respuesta está clara: más búsqueda de ofertas, más comparación de precios y compras cada vez más planificadas. Pero hay un dato llamativo: el consumidor no solo busca ahorrar. También apuesta por calidad, salud y productos de origen nacional.
Porque hoy la batalla en el supermercado no se libra solo por el precio, sino también por el valor percibido.
Los consumidores visitan más establecimientos, comparan precios con mayor frecuencia y aprovechan promociones para contener el gasto. Sin embargo, al mismo tiempo crece la demanda de productos que aporten valor añadido, especialmente aquellos relacionados con la salud, la nutrición, la sostenibilidad y el origen nacional.
El estudio también refleja cómo la tecnología está transformando la relación entre consumidores y marcas. El uso de inteligencia artificial, herramientas digitales y códigos QR permite acceder a más información antes de comprar, generando un comprador más informado y exigente.
Para el sector agroalimentario esto supone un doble desafío: seguir siendo competitivo en precio sin renunciar a la diferenciación, la calidad y la innovación. En un mercado cada vez más polarizado, las empresas que mejor entiendan este nuevo equilibrio entre ahorro y valor tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Porque confirma una transformación profunda del consumo en España. Los hogares siguen ajustando sus presupuestos, pero al mismo tiempo exigen productos que aporten calidad, bienestar y confianza.
Para agricultores, industrias alimentarias y distribución, el reto ya no es solo competir en precio. También deben responder a un consumidor más informado, más selectivo y cada vez más exigente.