

A pesar de ello, España mantiene su posición como segundo productor europeo de leche de oveja y tercero de leche de cabra.
Mientras la producción retrocede por problemas sanitarios y reducción de cabañas, el precio de la leche de cabra continúa al alza y aporta algo de oxígeno al sector.
La situación no mejora en 2026. Durante el primer trimestre, las entregas de leche de oveja cayeron un 6,5%, mientras que las de cabra descendieron un 10,8%, reflejando problemas estructurales relacionados con la reducción de explotaciones, dificultades sanitarias y problemas de fertilidad en los rebaños.
Sin embargo, el mercado ofrece algunas señales positivas. Los precios de la leche de cabra se mantienen en niveles históricamente altos, mientras los costes de alimentación muestran cierta estabilidad. Además, las exportaciones de queso continúan creciendo, reforzando el papel estratégico de España dentro del sector lácteo europeo.
El gran desafío sigue siendo garantizar el relevo generacional y la rentabilidad de unas explotaciones esenciales para la economía y el equilibrio territorial de muchas zonas rurales.


A pesar de ello, España mantiene su posición como segundo productor europeo de leche de oveja y tercero de leche de cabra.
Mientras la producción retrocede por problemas sanitarios y reducción de cabañas, el precio de la leche de cabra continúa al alza y aporta algo de oxígeno al sector.
La situación no mejora en 2026. Durante el primer trimestre, las entregas de leche de oveja cayeron un 6,5%, mientras que las de cabra descendieron un 10,8%, reflejando problemas estructurales relacionados con la reducción de explotaciones, dificultades sanitarias y problemas de fertilidad en los rebaños.
Sin embargo, el mercado ofrece algunas señales positivas. Los precios de la leche de cabra se mantienen en niveles históricamente altos, mientras los costes de alimentación muestran cierta estabilidad. Además, las exportaciones de queso continúan creciendo, reforzando el papel estratégico de España dentro del sector lácteo europeo.
El gran desafío sigue siendo garantizar el relevo generacional y la rentabilidad de unas explotaciones esenciales para la economía y el equilibrio territorial de muchas zonas rurales.