

El nuevo acuerdo bilateral entre Marruecos y Rusia, firmado en octubre y en vigor por cuatro años, permite a la flota rusa operar en esos caladeros atlánticos tradicionalmente ricos en especies como sardina, caballa, jurel, boquerón y anchoa, acogidos a cuotas y periodos biológicos de descanso para intentar preservar stocks.
La presencia rusa se produce en un contexto en el que la UE ha dejado de renovar su acceso tras una sentencia judicial, y Marruecos ha reforzado sus acuerdos de pesca con terceros socios, lo que altera flujos comerciales y competitivos en el sector pesquero regional.
Los recursos marinos del Sáhara Occidental son objeto de debate económico y legal, con preocupaciones sobre la sostenibilidad medioambiental y los derechos de explotación, mientras la actividad pesquera representa un componente significativo del comercio marítimo con impacto en los mercados locales y regionales.


El nuevo acuerdo bilateral entre Marruecos y Rusia, firmado en octubre y en vigor por cuatro años, permite a la flota rusa operar en esos caladeros atlánticos tradicionalmente ricos en especies como sardina, caballa, jurel, boquerón y anchoa, acogidos a cuotas y periodos biológicos de descanso para intentar preservar stocks.
La presencia rusa se produce en un contexto en el que la UE ha dejado de renovar su acceso tras una sentencia judicial, y Marruecos ha reforzado sus acuerdos de pesca con terceros socios, lo que altera flujos comerciales y competitivos en el sector pesquero regional.
Los recursos marinos del Sáhara Occidental son objeto de debate económico y legal, con preocupaciones sobre la sostenibilidad medioambiental y los derechos de explotación, mientras la actividad pesquera representa un componente significativo del comercio marítimo con impacto en los mercados locales y regionales.