

¿Puede España producir menos fruta y verdura y seguir liderando Europa? En 2025, la producción cayó a 11,7 millones de toneladas, su nivel más bajo desde 2010. Pero las hortalizas de invernadero batieron récord exportador: 4.695 millones de euros. Andalucía concentra el 76% de la superficie española de estos cultivos. El desafío es doble: resistir al clima extremo y competir con terceros países sin perder rentabilidad.
España mantiene su liderazgo europeo en un escenario de menor producción
La producción española de las principales frutas y hortalizas cayó en 2025 hasta los 11,7 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 2010 y muy lejos de los 14,7 millones registrados en 2018. El informe sectorial de AgroBank y Agrifood Comunicación atribuye esta evolución, entre otros factores, a las precipitaciones irregulares y a las tormentas de los últimos años.
Pese a esta reducción, España continúa siendo el primer productor de frutas y hortalizas de la Unión Europea, con el 29,3% de la producción comunitaria, por delante de Italia.
El comportamiento exportador muestra la fortaleza de una parte esencial del sector. Las hortalizas de invernadero alcanzaron una facturación exterior récord de 4.695 millones de euros entre septiembre de 2025 y mayo de 2026. Su saldo comercial positivo llegó a 4.238 millones.
Andalucía desempeña un papel determinante: concentra el 76% de la superficie española de invernaderos dedicados a tomate, pimiento, pepino, calabacín y berenjena. Además, alrededor del 85% del volumen exportado por este segmento se dirige a países de la Unión Europea.
Sin embargo, el conjunto del sector afronta dificultades que van más allá de la producción anual. Las alteraciones meteorológicas complican la planificación de las cosechas, mientras la competencia de países como Marruecos, Egipto, Sudáfrica o Argentina presiona determinados mercados.
¿Por qué es importante?
Porque el liderazgo exportador no garantiza por sí solo la rentabilidad de los agricultores. Una menor cosecha puede elevar determinados precios, pero también reduce el volumen disponible para vender y aumenta la incertidumbre de productores, cooperativas, centrales hortofrutícolas y distribuidores.
La competitividad futura dependerá de la capacidad para adaptarse al clima, mejorar la eficiencia productiva y defender el valor de los productos españoles en los mercados internacionales.
El gran interrogante es si España podrá mantener su posición europea cuando producir se vuelve más difícil y la competencia internacional gana peso.
Más información agroalimentaria en www.adn-tv.es
#FrutasYHortalizas #Agroalimentación #Exportaciones #AgriculturaEspañola #Invernaderos #Andalucía #SectorHortofrutícola #CambioClimático #ComercioExterior #ADNTV


¿Puede España producir menos fruta y verdura y seguir liderando Europa? En 2025, la producción cayó a 11,7 millones de toneladas, su nivel más bajo desde 2010. Pero las hortalizas de invernadero batieron récord exportador: 4.695 millones de euros. Andalucía concentra el 76% de la superficie española de estos cultivos. El desafío es doble: resistir al clima extremo y competir con terceros países sin perder rentabilidad.
España mantiene su liderazgo europeo en un escenario de menor producción
La producción española de las principales frutas y hortalizas cayó en 2025 hasta los 11,7 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 2010 y muy lejos de los 14,7 millones registrados en 2018. El informe sectorial de AgroBank y Agrifood Comunicación atribuye esta evolución, entre otros factores, a las precipitaciones irregulares y a las tormentas de los últimos años.
Pese a esta reducción, España continúa siendo el primer productor de frutas y hortalizas de la Unión Europea, con el 29,3% de la producción comunitaria, por delante de Italia.
El comportamiento exportador muestra la fortaleza de una parte esencial del sector. Las hortalizas de invernadero alcanzaron una facturación exterior récord de 4.695 millones de euros entre septiembre de 2025 y mayo de 2026. Su saldo comercial positivo llegó a 4.238 millones.
Andalucía desempeña un papel determinante: concentra el 76% de la superficie española de invernaderos dedicados a tomate, pimiento, pepino, calabacín y berenjena. Además, alrededor del 85% del volumen exportado por este segmento se dirige a países de la Unión Europea.
Sin embargo, el conjunto del sector afronta dificultades que van más allá de la producción anual. Las alteraciones meteorológicas complican la planificación de las cosechas, mientras la competencia de países como Marruecos, Egipto, Sudáfrica o Argentina presiona determinados mercados.
¿Por qué es importante?
Porque el liderazgo exportador no garantiza por sí solo la rentabilidad de los agricultores. Una menor cosecha puede elevar determinados precios, pero también reduce el volumen disponible para vender y aumenta la incertidumbre de productores, cooperativas, centrales hortofrutícolas y distribuidores.
La competitividad futura dependerá de la capacidad para adaptarse al clima, mejorar la eficiencia productiva y defender el valor de los productos españoles en los mercados internacionales.
El gran interrogante es si España podrá mantener su posición europea cuando producir se vuelve más difícil y la competencia internacional gana peso.
Más información agroalimentaria en www.adn-tv.es
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