Fruit Attraction: escaparate brillante, raíces por revisar
1 min

Fruit Attraction: escaparate brillante, raíces por revisar

Global
Jul 8
/
1 min

Fruit Attraction, la gran feria internacional del sector hortofrutícola, vuelve a llenar los pabellones de IFEMA con cifras imponentes: más de 90.000 profesionales, 2.000 empresas expositoras y representantes de más de 130 países. Sin duda, un escaparate colosal que pone a España, y a Madrid, en el centro del negocio agroalimentario mundial.

Pero más allá de los focos, los stands vistosos y los discursos entusiastas, es inevitable preguntarse: ¿qué hay detrás de este escaparate? Porque mientras se celebran cifras récord de exportación, los productores denuncian márgenes cada vez más estrechos, costes desbocados y una legislación que muchas veces les exige más de lo que les respalda.

Fruit Attraction exhibe innovación, sostenibilidad y digitalización, pero ¿cuánto de esa tecnología llega al pequeño agricultor? ¿Cuánto de esa sostenibilidad se traduce en rentabilidad real para quien trabaja la tierra? La desconexión entre la narrativa de feria y la realidad del campo es todavía muy pronunciada.

Además, poco se habla en este tipo de eventos de la excesiva concentración de poder en la distribución, ni del desequilibrio crónico en la cadena de valor, ni de la dependencia estructural de mano de obra migrante en condiciones precarias. Esas conversaciones incómodas siguen quedando en los pasillos, no en los escenarios principales.

Fruit Attraction cumple su función de plataforma comercial y networking, y en eso es impecable. Pero si quiere de verdad ser un referente transformador para el agro europeo, necesita mirar menos a las cifras y más al campo. Porque la fruta más atractiva no siempre está en el stand mejor iluminado.

"No hay sostenibilidad posible si el agricultor no puede sostenerse."

Redacción ADN TV
Redacción

Generadora de contenidos audiovisuales para diferentes plataformas, produce desde la óptica de las necesidades de las personas que consumen información.

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Fruit Attraction, la gran feria internacional del sector hortofrutícola, vuelve a llenar los pabellones de IFEMA con cifras imponentes: más de 90.000 profesionales, 2.000 empresas expositoras y representantes de más de 130 países. Sin duda, un escaparate colosal que pone a España, y a Madrid, en el centro del negocio agroalimentario mundial.

Pero más allá de los focos, los stands vistosos y los discursos entusiastas, es inevitable preguntarse: ¿qué hay detrás de este escaparate? Porque mientras se celebran cifras récord de exportación, los productores denuncian márgenes cada vez más estrechos, costes desbocados y una legislación que muchas veces les exige más de lo que les respalda.

Fruit Attraction exhibe innovación, sostenibilidad y digitalización, pero ¿cuánto de esa tecnología llega al pequeño agricultor? ¿Cuánto de esa sostenibilidad se traduce en rentabilidad real para quien trabaja la tierra? La desconexión entre la narrativa de feria y la realidad del campo es todavía muy pronunciada.

Además, poco se habla en este tipo de eventos de la excesiva concentración de poder en la distribución, ni del desequilibrio crónico en la cadena de valor, ni de la dependencia estructural de mano de obra migrante en condiciones precarias. Esas conversaciones incómodas siguen quedando en los pasillos, no en los escenarios principales.

Fruit Attraction cumple su función de plataforma comercial y networking, y en eso es impecable. Pero si quiere de verdad ser un referente transformador para el agro europeo, necesita mirar menos a las cifras y más al campo. Porque la fruta más atractiva no siempre está en el stand mejor iluminado.

"No hay sostenibilidad posible si el agricultor no puede sostenerse."

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